lunes, 30 de septiembre de 2013

Escrito de Pablo para el funeral de su abuelo.


Querido abuelo Tito,
Ya han pasado dos años desde que te fuiste, dos años en los que aún sin estar con nosotros has sembrado amor como no te imaginas. Ver a tanta gente que ha estado cerca de nosotros a lo largo de este tiempo es un claro ejemplo de lo que sembraste a lo largo de tu vida y cosechaste en abundancia durante todos estos años.
Yo creo que si tuviéramos la oportunidad de estar frente a ti un último momento, más que decirte algo, te preguntaríamos algo a ti.
Yo en particular, no sabría si preguntarte una vez más sobre tu historia de cómo es que te fuiste a Estados Unidos, o que me contaras sobre alguno de tus viajes al Amazonas, a Asia o a Europa, siempre con ese detalle que caracterizaba tus narraciones.
Gracias por compartirnos tu vida a través de tantas y tantas historias, gracias por hacernos parte de tu historia de enamorado apasionado a través de tus relatos de cómo fue que conociste a la abuela y te casaste con ella, cuáles son las claves para tener un matrimonio como el tuyo. Gracias por demostrarnos con tu ejemplo y testimonio que el enamoramiento es algo de todos los días, y que no se termina con el matrimonio o con el paso de los años.
Gracias por compartirnos tu pasión por el conocimiento y la innovación a través de tus múltiples inventos y soluciones prácticas ante los problemas que la vida nos presenta, no importando cuantos kilos de acero o tornillos esto implique. ¿Porqué subir a regar las plantas del techo si ellas pueden bajar a nosotros? ¿Cómo perder los lentes para la computadora si estos están amarrados a ella? ¿Cómo no escuchar el teléfono o el timbre de la casa cuando toda la calle los puedo escuchar? En fin, yo creo que cada uno de nosotros podemos enlistar innumerables experiencias y momentos que vivimos contigo.
Gracias por querer tanto a la abuela, siempre describiéndola como una mujer fuera de serie, entregada a ti y a su familia, Gracias por querer tanto a tus hijos y preocuparte por su formación y hacer tuyos sus problemas. Gracias por considerar a cada una a tus nueras y yernos como uno más de tus hijos, aconsejándolos, platicándoles y recibiéndolos en la familia como un papá.
Gracias por querernos tanto a tus nietos.
A nosotros sin duda nos tocó muy poco del carácter duro que tus hijos a veces recuerdan, siempre dándonos todo lo que queríamos, aconsejándonos y preocupándote por cada uno de nosotros y compartiéndonos tu cariño junto con la abuela.
Gracias también por recibir y querer tanto a los futuros miembros de la familia. Sin duda ellos son privilegiados por haber tenido la oportunidad de conocerte y haber compartido contigo todos esos momentos que caracterizan a la familia Maass.
Gracias abuelo por inculcarnos la fe y ser testimonio de vida cristiana, siempre poniendo a Dios ante todo y confiándole en María cada momento de tu vida.


Finalmente, gracias por ser un mexicano orgulloso de su país, siempre preocupado hasta el último minuto sobre cómo mejorarlo a través de tu compromiso con tu partido político.

Abuelo, ahora que nos ves desde allá arriba, te toca consentirnos aún más. Cada día tu ausencia será más notoria, y sabes la falta que le vas a hacer a la abuela, a tus hijos y a nosotros tus nietos. Por eso tienes que estar más cerca de nosotros. Desde allá arriba nos conocerás más y sabrás lo que necesitamos, así que ahí te lo encargamos.

Te queremos mucho.

Tu nieto.

Pablo

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