viernes, 7 de diciembre de 2012

Compartir


COMPARTIR

 “Compartir es dar a una o varias personas, voluntaria y libremente, el usufructo de algo que le pertenece”, y sin pedir nada a cambio. El dueño del o de los objetos compartidos inicia el acto de compartir, cumple la parte activa del acto y los que reciben lo compartido tienen el papel pasivo. Al compartir el que comparte se desprende de la exclusividad de lo que posee en beneficio de otro u otros,

Existen  maneras de compartir de acuerdo con este postulado:

-La primera es hacer común la propiedad y el usufructo de lo compartido.

-La segunda sería compartir solamente el usufructo del bien compartido.

Compartir está en la esencia del amor y demanda amar al que necesita algo y también por su parte, amar recíprocamente al que le comparte lo que posee, pero no convirtiéndolo en otro necesitado.

Compartir es en su esencia, un evento social, ya que cuando algo se comparte en el acto tienen que participar cuando menos dos personas: el que comparte y el o los que reciben lo compartido.

Compartir significa para el que comparte el desprendimiento de una parte de lo que posee y  esto habitualmente lo perjudica de alguna manera.

Compartir implica a la virtud de la empatía que significa el poder proyectarse mentalmente en la realidad personal de otro ser humano. No necesariamente en su realidad física sino en sus realidades psíquicas o espirituales

No podría compartirse algo que no pertenece al que desea compartir. Lo ajeno podrá distribuirse pero no compartirse.

Cuando se comprende a otra persona, se está intercambiando información entre ambos y eso implica compartir lo que se sabe alternativamente.

Lo que se comparte puede ser cualquier cosa que se posea. No necesariamente física. También se puede compartir información, pero no algo que forme parte de la esencia de un ser humano. También hay cosas que no pueden compartirse porque físicamente no son fraccionables, como la propiedad de algo.

Compartir es en su esencia un proceso mental  que involucra la libertad del que comparte.

También es posible que alguien rehúse a que otro comparta algo con él.

El poderse imaginar lo que está ocurriendo en la mente de otro es lo que en psicología se llama “empatía”

Compartir es una virtud en el sentido de que   cuando se reiteran los actos de resolver los problemas  de otros, al hacerlo el que comparte adquiere una costumbre que, como todas las costumbres, facilita y afina la calidad de esos actos, al mismo tiempo que se produce una automatización. Esto significa que adquiere una actitud virtuosa. Sin embargo, no bastan para ello las buenas intenciones, son solamente los actos repetidos los que producen el acostumbramiento.

Compartir no es un instinto, es una virtud y por tanto debe aprenderse. Para ello, los padres deben enseñar a sus hijos a el arte de compartir lo que poseen con generosidad pero también con inteligencia.

No se comparte solo por compartir. Compartir constituye un acto de amor al prójimo.

Se puede practicar el compartir por filantropía o como un acto de amor hacia Dios, como explícitamente nos lo ha pedido en el evangelio.

Amar a nuestro prójimo, puede dar satisfacción, pero esta experiencia no debe influir en nuestras decisiones. La práctica de compartir es un acto de nuestra libertad y debe practicarse por razones válidas no por la simple satisfacción de hacerlo, aunque es perfectamente aceptable experimentar placer por ello, pero no como motivo principal de su práctica. 
RMM

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