lunes, 29 de octubre de 2012

Recordando al Abuelo (escrito de Pablo Gómez Gallardo Maass)


27 de Septiembre del 2012, Boston MA, EUA

Querida abuela Lila,

Antes de hablar del abuelo, hoy que celebramos un año de su triunfo en esta vida, te quiero agradecer y celebrar a ti. No cabe duda que has sido tu quien quizás ha sentido la ausencia del abuelo más que todos nosotros. Él era la primera y la última persona ala que veías cada día, la persona con la que más discutías y al mismo tiempo que más entendías y te entendía. Tú lo conociste en todas sus facetas humanas: como esposo, como padre, como abuelo, como profesional, como ciudadano, y hasta como hijo de Dios, pues no se guardaba riada para él. Eres tú la que cualquiera pensaría que necesitaría más consuelo al verlo partir y al celebrar un año de se que se fue. Sin embargo, tu nos has demostrado que TODO en esta vida, si se ve a la luz de Dios y con esperanza, tiene un sentido único que nos hace entender las adversidades y tristezas que nos tocan y nos tocarán vivir.

Muchas gracias por ser tu quien nos ha mantenido fuertes y más unidos que nunca. Que ironía que cuando una familia pierde un elemento sea cuando más esta se une.

Cada una de tus cartas y páginas de tu blog es un legado único que nos dejas no solo en tu nombre sino en el nombre del abuelo, ya que estoy seguro que cada uno de esos temas fue motivo de debate entre tú y él. Un debate, que a diferencia de cualquier debate, se basaba en profundizar en lo que cada uno de ustedes dos ya sabía y entendía. Gracias por cada una tus palabras, consejos y cachetadas con guante blanco, aunque a veces de forma un poco directa. Déjame decirte como comunicólogo que cualquiera diría que has tomado clases de comunicación en redes sociales. Tus mensajes son claros, utilizas palabras entendibles para todo público, y sobre todo, rara vez pasan de una página. Solo te digo que un buen libro debe tener por lo menos unas 300 páginas, y llevamos solo 30.

Sobre el abuelo.... Que anécdota puedo contar en la que tú no hayas estado ahí. Creo que sería un error resumir mi experiencia con el abuelo a una sola, y la verdad me cuesta mucho. Cada vez que pienso en él me lo imagino junto a ti y pienso en los dos. Nuestros viajes en familia y nuestros viajes solos los tres. Siempre me quedé con la ilusión de yo llevarlos a de regreso a Europa, y el abuelo me lo recordaba todo el tiempo. Recuerdo esos momentos de angustia que el abuelo nos hacia pasar en los viajes... el pasaporte en Barcelona, la perdida en Madrid. Pero también recuerdo lo mucho que nos consentía en cada salida a comer y paseo en la ciudad. Me acuerdo de sus profundas pláticas a las cuatro de la mañana cuando yo me quedaba a dormir al pie de tu cama. Sobre sus enojos, creo que como nieto no recuerdo mucho esa parte. Todo lo que nos dio siempre fue cariño, amor y consejos sobre CUALQUIER tema... Hasta el más incomodo de tratar con tu abuelo...jajá
 

Pensé que esto sería más fácil, pero no pude evitar soltar las lágrimas, así que hasta aquí lo dejo. Me gustaría mucho leer lo que los demás escribieron, y estaría padre que hacer un compendio de cada una de las cartas.

Finalmente abuela, te quiero agradecer tú última carta (#30). No sé por qué pero pienso que iba un poco dirigida a mí. Sé que la distancia separa y a veces de una forma que por más Skype que exista no es lo mismo que estar ahí compartiendo una comida, pero solo quiero que sepas que si algo tengo en esta vida es orgullo de esta gran familia; de cada uno de mis tíos, primos, hermanos, papas y sobre todo de ti.

Te quiero muchísimo y creo que el abuelo sabe perfectamente lo mucho que lo quiero a él.

A todos les quiero decir que no esperen para decirle a las personas que queremos lo mucho que las queremos. Piensen no solo en la abuela, si no en cada uno de sus hermanos, papas, primos y amigos. Cuantas cosas no nos hubieran gustado decirle al abuelo antes de que se fuera. Cuantas cosas buenas no dijimos sobre él hace un año a todas las personas que nos acompañaron, y sin embargo nunca se las dijimos a él. Aunque estoy seguro que el escucho y escucha cada una de nuestras palabras, cuantos no daríamos todo para decírselas frente a frente y verlo sonreír y darnos un beso y un abrazo.

Les mando un beso y un abrazo a todos. Me daría mucho gusto estar ahí hoy con todos ustedes.

Pablito

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