lunes, 27 de agosto de 2012

El remedio a la pobreza (parte 1)


EL REMEDIO A LA POBREZA
(Primera parte)
 
 No es fácil hablar de la pobreza. En esta época todo político parece interesarse en remediarla. Y para ello  se hacen proposiciones más o menos inteligentes y eficaces. En la agenda de las Naciones Unidas el remedio a la pobreza ocupa uno de los primeros lugares, ya que reconoce que en el planeta existen 1200 millones de personas con pobreza extrema. Lo cierto es que no se conocen remedios simples para este problema porque sus causas son múltiples.  La misma definición del término "pobreza" no es tan fácil a pesar ser un asunto tan discutido. Sin embargo creo que estaríamos de acuerdo en que un pobre es “una persona que tiene una o varias necesidades sin poder disponer de medios para remediarlas por su propio esfuerzo".
Cualquier necesitado intenta en  primera instancia satisfacer por si mismo sus propias necesidades, y solo cuando le es imposible busca ayuda ajena. Algunos  piensan que con dinero se puede siempre lograr resolverlas, pero recordemos que el dinero solo da solución a unas y no siempre, porque el dinero es para comprar objetos o servicios y satisfacer una necesidad no siempre demanda comprar algo o pagar la ayuda de un profesional.
Si definimos a un pobre como un ser humano que no encuentra solución a sus necesidades, entonces tendremos que confesar que todo ser humano ha sido pobre en algún momento de su existencia, porque todos hemos tenido épocas en las que se nos han acumulado las necesidades insatisfechas y otras en las que estamos en camino de solucionarlas con mas o menos rapidez.
La vida es un continuo confrontar necesidades y un constante intento de darles solución. Si reflexionamos sobre nuestro diario quehacer, veremos sin lugar a dudas que casi todas nuestras actividades cotidianas van dirigidas a dar solución a necesidades tales como comer, transportarnos, vestirnos, asearnos, curarnos, relacionarnos con nuestros semejantes, descansar, cumplir nuestros deseos, etc. En pocas palabras, sabemos que tenemos que trabajar para resolver los problemas de nuestra supervivencia, unos más urgentes que otros, pero todos problemas al fin. Habitualmente, las necesidades y las dificultades ante las que nos vemos son ya conocidas,  estamos familiarizados con ellas y sabemos como darles salida, pero en ocasiones se nos presentan necesidades que superan nuestra capacidad de solución y es entonces cuando sentimos y nos confesamos que somos pobres en alguna medida.  Ser pobre es por tanto, materia de grado y todos lo somos, unos más otros menos, en cada momento de nuestra vida y no tiene caso hacer de los pobres una clase social.

Roberto Maass E.

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